miércoles, 4 de abril de 2007

Perdón

La semana santa me refresca algunas reflexiones en torno al valor del perdón. En la cultura cristiana se nos han transmitido el perdón tiene un valor supremo. Perdonar, ahí es nada. Seguramente sólo las personas más saneadas de corazón son capaces de albergar este sentimiento tan humano y por ello tan infrecuente. Pero del dicho al hecho... Creo que para perdonar, aparte de inteligencia emocional hay que tener superadas muchas cuestiones con uno mismo. En tres palabras: no necesitar revancha. Con lo agradable que debe ser eso de vengarse...y además, ya se sabe, es un plato que mejor se sirve frío... como en las películas.

En estos días se perdona a un reo de su pena a cambio de que “procesione” en el paso de la cofradía que corresponda. Y ya está. Es lo que tiene el perdón, que va más allá de las leyes de los hombres, de los códigos penales y de los artículos de prensa... Y todos tan contentos, porque así ha sido toda la vida. Hay otros casos: cuando se pide clemencia en la aplicación de alguna pena, o el indulto (cada uno que ponga sus ejemplos que haberlos haylos). Y la verdad, está muy bien. Como los reyes magos, una ilusión, un milagro que nos empeñamos que ocurra cuando en el fondo creemos en el ser humano.

Y yo me pregunto ¿Cuántas de las personas que están de acuerdo con esta idea de perdón apoyan al PP en sus inmisericordes condenas? ¿Cuántos perdonan a ETA por sus barbaridades? ¿Cuántos callarían si fuera De Juana quien desfilara en procesión absuelto? Pero, claro, eso es distinto ¿no?
Algunos tienen mucho que aprender de valores, pero en la práctica. A algunos les vendría muy bien ir a misa en la parroquia de San Carlos Borromeo en Vallecas. Allí no iban a ver cristianismo, ni catolicismo, iban a ver de lo que es capaz la gente cuando une sus corazones para actuar sólo como lo que somos: seres humanos. Ahí es nada. Si nadie lo remedia el Obispado de Madrid cerrará pronto esta parroquia y suspenderá en sus funciones a los sacerdotes, por ser coherentes con su doctrina, por ser verdaderos, por ser ejemplo y por ser hecho antes que dicho. Ahí es nada. Todo mi apoyo y reconocimiento a su trabajo.