lunes, 3 de septiembre de 2007

N-122

No es mi intención verter sobre este espacio lamentos personales. En todo caso, y si no queda más remedio (por necesidad de desahogarse más que nada) que sean lamentos cercanos. Es decir, compartidos por unas cuantas personas. Este, creo yo, es el caso del asunto del que hoy os escribo. Además, vais a permitirme alguna licencia verbal... Tiene un gran efecto catártico lo de soltar alguna palabrota que otra cuando ya se está muy harto.

En pocas palabras: Estoy hasta los cojones de jugarme el pellejo en la N-122. ¿Qué pasa con esta carretera? Está peor que hace cuatro años. Se publicaron los distintos trazados alternativos para la duplicación, se dijo que el cambio de gobierno en Madrid agilizaría las obras... Pero al mismo tiempo han corrido ríos de tinta sobre los intereses de algunas de las bodegas de Ribera del Duero cuyas fincas estarían afectadas positiva o negativamente (vete a saber ya a estas alturas) por el trazado de la autovía.

Uno puede entender, como siempre, que las cosas lleven su tiempo, pero esto ya pasa de castaño oscuro. La carretera mantiene todos los días de la semana una alta densidad de tráfico, especialmente pesado. Algunos tramos están mal señalizados en lo que respecta a las líneas continuas y discontinuas. Hay serios parches en la parte correspondiente a la provincia de Burgos. Hace unos años tuvimos un accidente con un jabalí que se cruzó en plena noche, cada fin de semana vemos adelantamientos imposibles, en la época de vendimia los tractores dejan sus roderas de barro al salir de las fincas, los coches salen temerariamente de las parcelas de Traspinedo...etc. Así puedo dar hasta 122 razones para que se inicien las obras por donde quieran. ¿Cuántas razones hay para no empezar? ¿Valen más que las mías?