martes, 23 de octubre de 2007

España


Confieso que cuando algunos conciudadanos gritan ¡España! siento algo, que sin ser miedo, se le parece bastante. ¿Por qué? Es por el tono. Parece que a uno le estén arrojando los puntos de los signos de admiración a la cara como si fueran piedras. Si alguien ha visto el reportaje de CQC sobre el 12 de octubre creo que sabrá perfectamente a lo que me refiero. Chavales de sólo 15 años, con banderas e insignias preconstitucionales, algunos de ellos muy bien vestidos, jaleando la dictadura, tachando al presidente del gobierno nada menos que de terrorista.

España. España... ¿Alguien se ha parado a pensar a qué nos referimos cuando hablamos de España? Es curioso ver como los libros de Historia hablan de la España en la antigüedad... ¡Cuando no existía España! Si hablamos de un territorio, es decir, de tierra, no hace falta dar tantas vueltas a España como si tuviera sentimientos. Si hablamos de sus habitantes es distinto. En ese caso que cada uno hable por sí mismo y no que hable uno en nombre de todos. El sentimiento de pertenencia a una comunidad (llámese como fuere) es patrimonio individual y privado. Seguramente se parezcan más un portugués y un gallego que un gallego y un murciano, pero... ¡Son de países distintos!

Alguien se alarmaba hace unos días cuando aseguré en público sentirme más europeo que castellano leonés. ¿Tocamos terreno sagrado? Castilla para España y punto, parece seguir siendo la consigna. Nada hay más allá. Einstein dijo que el nacionalismo es una enfermedad infantil, el sarampión de la humanidad. Aquellos que no pueden soportar la existencia del PNV, de CIU, de BNG, de CC, de NB, etc., y hablan del nacionalismo sin mirarse al espejo deberían pensar qué sería de los unos sin los otros. Los nacionalismos se alimentan mutuamente. Cada ¡Viva España! es en realidad un ¡Viva mi idea de España! o lo que es lo mismo ¡Viva yo (español)!

1 comentario:

Leandro dijo...

La verdad es que yo me cagaría en el titulo de tu escrito, pero como en este país precisamente no se puede hacer nada relacionado con ese término que no sea exaltarlo, pues no lo haré, que remedio!!! y que libertad eh?!!;
pues lo dicho, yo para ser español como hay que serlo, osea, como dicta la derecha, prefiero ser "ibérico" o "europeo" y si me apuras "arrenuncio" de nacionalidad.