lunes, 26 de noviembre de 2007

Un día cualquiera

Un niño de trece años me hace la siguiente reflexión: No sé por qué los catalanes están todo el día hablando catalán, si tienen que hablar castellano. ¿Cómo que tienen que hablar castellano?, le contesto. Porque el catalán es un dialecto y la lengua que se habla en España es el español, pero ellos no quieren. Los catalanes pueden elegir porque tienen dos leguas oficiales allí, las dos igual de importantes, mientras que nosotros en Castilla y León tenemos una. Le dije. Ya, pero tienen que hablarla porque es más importante y además antes no podían y cuando pusieron la constitución ya sí, pero antes no la hablaba nadie... No reproduciré mis explicaciones posteriores, pero este argumento cerrado de este chico es el reflejo del pensamiento de muchos ciudadanos de mi comunidad autónoma, que ni conocen ni reconocen la realidad multicultural de España porque la conciben como algo unitario y homogéneo. Si no hemos hecho aún la digestión de la construcción autonómica y eso que han pasado casi 30 años de su puesta en marcha, ¿Cómo vamos a plantearnos nuevos horizontes? ¿Cómo podemos explicar a la ciudadanía la importancia de la puesta en marcha de un segundo proceso de descentralización que dote a las administraciones locales de más competencias? ¿Cómo convencer a estas personas de que nada pasaría en este país si las diputaciones provinciales dejasen de existir?...