miércoles, 12 de diciembre de 2007

Anormales al poder

Empiezo a cansarme de escuchar a algunos dirigentes del PP repetir de forma cotidiana en sus argumentos la expresión “las personas normales”, o “la gente normal”, para referirse a estilos de pensamiento o acción de los ciudadanos, acordes a sus ideas políticas. En otras palabras, se atribuyen a sí mismos la capacidad de representar a ese grupo de personas “las normales”. Es el caso del presidente de Castilla y León Juan Vicente Herrera o del líder de la oposición Mariano Rajoy, al que se suman otros como el exportavoz de Aznar Miguel Ángel Rodríguez.

¿Quiere decir esto que las personas que no actuemos como ellos creen que debe hacerse no somos “normales”? ¿No pertenecemos a la mayoría? En definitiva ¿Somos raros?, ¿Padecemos algún tipo de tara social o moral que nos empuja a hacer “otras cosas”? Creo que cuando hablan de la “gente normal” se refieren a los votantes del PP, que mucho me temo, son tan “anormales” (u originales) como los somos todas las personas sin excepción. Ya se sabe “Los ciudadanos normales están en contra de que se negocie con asesinos”, “Cualquier persona normal se da cuenta de que la política exterior de Zapatero es nefasta”... y así podemos seguir hasta que nos den las uvas (del año que viene).

Reclamo pues mi derecho a ser diferente, reconociendo asimismo esta condición en cada una de las personas que integran nuestra, por fortuna, cada vez más heterogénea sociedad, y animo a todas ellas a expresarse libremente en contra del pensamiento único como mejor les parezca, eso sí y por supuesto, sin lesionar los derechos de nadie. Lo siento, ni soy normal ni me interesan mucho las personas que aspiran a sentirse normales.