lunes, 10 de diciembre de 2007

Un paseo por España

He pasado el puente entre Murcia y Alicante. Acostumbrado al día a día de la meseta castellana, cuando atraviesas la península te das cuenta de las distintas circunstancias que vive cada zona, si bien con un denominador común: la permanente presencia de grúas. La actividad constructora es frenética en algunos puntos, como en Torrevieja, donde se amontonan urbanizaciones entre las que se erige algún ineludible centro comercial. El aspecto de la zona invita a pensar. Supongo que ya invitaba hace muchos años. Da la sensación de que todo el espacio es urbanizable, de que cada uno puede levantarse una casa en cualquier lado.

Madrid no merece ser dejada al margen por poder ser esta realidad interpretada como consustancial a su naturaleza de capital del estado. La vorágine del ladrillo parece no decrecer, aunque los indicadores económicos así lo señalen. De nuevo las grúas por todas partes, las obras perennes en los accesos y vías. Ni siquiera la M-50 parece a salvo de la avalancha que se le viene encima a derecha e izquierda.

Tanta concentración de personas en unos sitios y tan poca en otros. Tanta actividad y tan poca. Me pregunto por mi tierra, por Castilla y León. Por tantos pueblos que quedan abandonados... Me pregunto también por cómo enfocar la nueva realidad urbana de Valladolid y su área de influencia, por la llegada del AVE, por la gestión de residuos... Se me amontona el trabajo de vuelta a casa.