jueves, 31 de enero de 2008

El tomate de la política


La estética de la política está apegada a la superficialidad. Al titular, a la foto, al chascarrillo y al cotilleo. El episodio protagonizado por Aguirre y Gallardón hubiera sido condenado al ostracismo interno de su partido de haber ocurrido hace 15 años, pero hoy todo es distinto. Las cámaras están mucho más pendientes de los gestos de los políticos que de sus mensajes, al igual que los ciudadanos. Una minoría sería capaz de esbozar las diferencias entre los programas electorales de los dos partidos mayoritarios, cuanto más si hablamos de otros...

Y la derecha aprende rápido, no os vaysis a pensar. Sarkozy es el perfecto ejemplo de esta escuela americana, ya europea. Es probable que desde que fue nombrado presidente de la república haya pasado más tiempo fuera que dentro de Francia. Gallardón ya lo va a tener más complicado, pero no porque no estén dispuestos los españoles, ojo.

En España, hay una encuesta digital para votar al político “más sexy”. ¿Increíble? Supongo que no. Antes, un político se parecía más a un profesor, hoy a un modelo. Qué aciago futuro le esperaría al bueno de Tierno Galván si hubiera decidido el destino que se dedicara a la política en estos tiempos de blogs. Casi todos tienen asumido que es más importante “entretenerse” un rato con un periodista de un programa de entretenimiento y transmitir la imagen de simpático o “enrollado”, que dar un mitin de lata de dos horas a los suyos en plena campaña. Dónde va a parar. Eso lo sabe hasta el rey.