jueves, 22 de mayo de 2008

Más pupitres


Hoy publica la prensa que nueve municipios del alfoz de Valladolid necesitan urgentemente sitio para sus alumnos de Primaria. El origen de esta necesidad está en el rápido crecimiento urbanístico y por tanto demográfico de estas localidades, pero el origen de la urgencia está en la falta de previsión de la Administración, en este caso, de la Junta de Castilla y León.

La construcción masiva de viviendas en el entorno de la capital durante los últimos años no se ha debido en exclusiva, como algunos han querido hacer creer, a las políticas municipales de estos pueblos colindantes a Valladolid. Se ha debido fundamentalmente a las imposiciones del mercado, que ha buscado alternativas económicas a un problema que se dio en llamar “burbuja inmobiliaria” y que hacía imposible para muchos jóvenes el poder adquirir su primera vivienda. Esta realidad, también es cierto, fue aprovechada en mayor o menor medida por algunos ayuntamientos para “hacer caja” pensando más en el presente que en el futuro.

Sin embargo, este fenómeno de éxodo a la periferia, no se produce la noche a la mañana. Desde hace años era previsible la transformación social que se ha producido. Una transformación que altera la naturaleza de los municipios receptores y envejece la población de la ciudad de Valladolid. La Junta de Castilla y León no ha sido previsora en este sentido y no ha sido capaz de dar una respuesta eficaz a un fenómeno paulatino y completamente esperado. A las casas nuevas va gente a vivir. Esa gente se asienta, tiene hijos y demanda unos servicios lógicos. Atribuir toda la responsabilidad a los ayuntamientos no es serio, entre otras cosas porque las competencias en materia urbanística y educativa (también sanitaria) corresponden al gobierno regional.

1 comentario:

LaPá dijo...

Peter, cuan de acuerdo estoy contigo. El colmo de los colmos es que uno de los DERECHOS CONSTITUCIONALES FUNDAMENTALES:la EDUCACIÓN, sea eliminado por la propia administración y encima pretendan echar balones fuera... ¡¡¡Manda h...!!!
Ay mare, ¡qué penita de país!