domingo, 11 de mayo de 2008

Verdadera inseguridad

La trama de corrupción destapada en el seno de la policía local de Coslada (Madrid) es tan repugnante como el denominado y casi olvidado “Caso guateque”. Cuando un cargo público comete cohecho causa gran impacto en la opinión pública, si bien es cierto, por desgracia, que cada vez menos estupor. Sin embargo, cuando están implicados agentes de la autoridad o jueces, la cosa es aún más grave. Es más grave porque nadie nos puede preservar de las malas prácticas y las tentaciones en las que caen algunos políticos, pero hay detrás una justicia que puede juzgar los hechos y al fin y al cabo reestablecer el orden perturbado, pero en el caso de la propia policía o funcionarios de justicia ¿Quién nos ampara?

Si en un estado de derecho no tenemos plena seguridad de que en verdad impera la ley, deberíamos plantearnos una reforma a conciencia de todo el funcionamiento del sistema judicial y político, empezando por la dotación de personal suficiente para atender todas las necesidades de la población, en tiempo y en forma.
Dicen los vecinos de Coslada que todo el mundo lo sabía desde hace años ¿Cómo es posible? La pregunta automática es inevitable ¿En cuantos lugares más puede estar pasando esto? Luego nos extrañamos de que la gente no participe, que la gente se desencante con la política, con el sistema en definitiva. Si el sistema no es capaz de dar garantías la gente se busca la justicia por su mano, tengámoslo en cuenta. Primero no votan, después desconfían de lo público y finalmente se acogen, sabiéndolo o no, al liberalismo radical.

1 comentario:

Álvaro pedrero dijo...

estoy totalmente de acuerdo con tu articulo ya que si no tenemos personas de fiar k nos protejan ¿a kien acudiremos cuando tengamos inseguridad?.Lo k kiero decir esk se han destapado varios casos de corrupcion pero... ¿se han destapado todos?