martes, 17 de junio de 2008

Ahora Estepona

Otro caso de corrupción con mayúsculas para un escándalo social con minúsculas. Cuántos ciudadanos dan por hecho que un alto porcentaje de los más de ocho mil alcaldes de España y algunos de sus respectivos concejales están involucrados en asuntos de dudosa legalidad... Parémonos a pensar en ello por un momento. Se trata del sustrato de lo que se da en llamar “desafecto político”, que consiste en una desconfianza absoluta hacia los responsables de la gestión de las instituciones políticas del Estado, desde las más elementales que son los Ayuntamientos y hasta las más elevadas.

Ya escribí aquí hace tiempo acerca de las soluciones. Quizás se me olvidó añadir una: los partidos políticos deberían estar auditados externamente por algún organismo encargado de velar por la legalidad y el principio de mérito en el acceso a determinados cargos. Sería una medida más, ya lo sé, algo drástica, pero no me negareis que pocos recursos hay para atajar un mal, que quizás sea imposible de erradicar por pertenecer a la propia condición humana: la codicia y afán de poder. ¿Cómo se puede explicar a los niños el funcionamiento del Estado de Derecho desde el conocimiento público minucioso y por entregas de los casos Malaya, Guateque, Coslada...