viernes, 5 de septiembre de 2008

Invertir en PUEBLO

Un joven trabajador social de un pueblo de 2000 habitantes de la provincia de Valladolid me cuenta que trabajar para el ayuntamiento implica necesariamente “dar la razón a todo el mundo y aguantar”, “ya me entiendes”, dice. Parece haber aprendido muy pronto el secreto de lo que otro amigo mío más veterano da en llamar la “paz social” de los pueblos, la clave del éxito de cualquier alcalde con vocación de perpetuidad. Ambos parecen tener asumida la idea de que la transformación social es inviable a medio plazo en el entorno rural por constituirse en una especie de ecosistema social cerrado; sus gentes desean el progreso con el mismo afán con el que recelan de sus visitantes y se apegan al sentimiento de pertenencia.

Desde que existe la Junta de Castilla y León, la lucha contra la despoblación y por el desarrollo rural ha sido una prioridad. Sin embargo, los resultados cosechados en este tiempo son más bien escasos a juzgar por la realidad. Ya no es que los pueblos, atrofiados por el desuso, no generen recursos de futuro a sus gentes, es que tampoco hay ideas acerca de cómo evitarlo y se cae en una resignación oficial mal disimulada. Se realizan exhaustivos estudios para analizar las causas y consecuencias de la despoblación, se incentiva la creación de pequeños polígonos empresariales, se facilitan al máximo las iniciativas de los emprendedores, se subvencionan las actividades culturales y turísticas. En definitiva se remienda y apuntala, pero ¿Es sostenible este modelo?

Hace veinte años todo el mundo tenía pueblo y parecía recuperable el terreno perdido durante décadas. Hoy en día esto ya no sucede y muchas personas sólo han conocido la ciudad. Para ellos lo rural podría ser algo así como un escape, una zona residencial extraordinaria, ¿Qué tal una urbanización rural? Como en casi todo, es cuestión de hablar en términos económicos, y en ese terreno el pueblo no tiene rival. Imaginemos: “Su propia casa en el campo. 200 metros cuadrados, amplio jardín, huerto propio, mantenida con energía limpia, con banda ancha, sin problemas de seguridad, por 90.000 €” Cuando se animen unos cuantos hablamos de servicios comunes.

2 comentarios:

Leandro dijo...

Te has parado a pensar que alomejor lo más lógico es que estos pueblos desaparezcan con el final de la vida de sus gentes? porque no olvides que ellos mismos y a los que han permitido representarles les han llevado a esta situación.
Tienen lo que han votado.
El miedo al progreso inunda esta región.
Tengo pues que invertir mi capital en un pueblucho para ayudar a progresar a personas que sólo piensan en ellos y su pueblo? Quita, quita...que luego pediré empadronarme y querer votar o presentarme a concejal y estos "desvalidos y abandonados paletos" me cortan el cuello.

LaPá dijo...

Es complejo pensar en el progreso de los pueblines, sin que dejen de ser pueblines, no?
Aunque como habitante urbana en zona rural, creo que los ayuntamientos de estas localidades deben hacer el esfuerzo de ofrecer los servicios proporcionados al nº de habitantes que pagamos impuestos en los mismos, porque queremos su progreso.
Y si no, que no vendan suelo urbanizable, no?