miércoles, 8 de octubre de 2008

Formar ciudadanos

Así, en dos palabras, es como resumiría mi visión de la política en general. Esto viene a colación de la famosa asignatura “Educación para la ciudadanía” y del boicot al que está siendo sometida por algunos responsables políticos que se amparan en el respeto a una iniciativa particular de algunos padres.

Es evidente que no nacemos ciudadanos. Es más creo que no nacemos humanos. En el mejor de los casos nos vamos humanizando y civilizando poco a poco. A ello nos ayudan los padres y los maestros. Llevamos a nuestros hijos al colegio para precisamente para que se socialicen. A cualquier padre estaría orgulloso de decir que sus hijos son “buenos ciudadanos” una vez que son adultos. Pero ¿Qué es ser buen ciudadano? Esta es la cuestión sobre la que se quiere enredar.

La asignatura “Educación para la ciudadanía” se centra en los valores constitucionales de democracia, paz, tolerancia, justicia... Todos esos contenidos que estudiamos en ética y que a algunas personas, al parecer, les parecen peligrosos para sus hijos. ¿Cómo es posible? Acusan al Estado de querer adoctrinar a sus niños, al tiempo que claman por que la religión sea una asignatura más del curriculum. Adoctrinar ¿En qué? Quizás temen que sus hijos puedan llegar algún día a pensar distinto de ellos, a sacar sus conclusiones; quizás ven en sus pequeños una esperanzada prolongación de sí mismos. Quizás no les gusta la idea de Estado de derecho y prefieren la doctrina de la moral. Anhelan un país confesional que dé respuesta a todas las preguntas en vez asumir aquello que nos otorga la condición de humanos: la capacidad de búsqueda y formular preguntas, superando la frustración de no disponer de todas las respuestas.