miércoles, 29 de octubre de 2008

Los sentimientos y la política

Muy poco o nada se habla de lo que los sentimientos intervienen en la política. No me refiero a cómo los candidatos tratan de tocar el corazón de los votantes, sino a los avatares entre bambalinas. La lucha por el poder puede disfrazarse fácilmente con mensajes cargados de idealismo, con imágenes diseñadas a conciencia y con actitudes públicas bien estudiadas previamente, pero siempre será el ingrediente básico. Los partidos políticos constituyen el caldo de cultivo más apropiado para librar estas batallas, de las que los ciudadanos no suelen tener noticia a menos que sepan leer entre líneas. En torno a ellos coinciden muchas personas que tienen algo en común: creen tener algo especial que dar a la sociedad. Algunos se adaptan formando parte del sistema, otros se resisten. En ambos casos es posible que no lo hagan conociendo sus posibilidades y sus limitaciones reales.

El sentimiento de pertenencia al grupo es el más poderoso, porque da seguridad; de él nacen la lealtad y la traición y con ellos toda una cultura de conflicto. Por otra parte está el sentimiento de protagonismo que se opone al de sumisión; por qué debo someterme a esta persona si yo estoy más capacitado, luego la venganza... De este cuadro emergen las alianzas de intereses, las tentaciones de dar rienda suelta a la vanidad, el miedo a la soledad de perder el status.


Quizás sea la política, amigos, uno de los campos de la vida en el que antes se levantan los muros de contención a los complejos e inseguridades propias. Ninguno más alto e inexpugnable que el levantado desde gracias a la ostentación del poder. El poder ofrece el manto del disimulo y sólo al perder de nuevo ese poder queda la persona sin el muro, o el muro cobijando al personaje.

1 comentario:

Don Leandro dijo...

Amigo Pedro, nadie mejor que tú para saber que el entramado "democrático" de los partidos esconde una vergonzosa lucha por el poder y "el estar" aunque se sea un inutil redomado. Si la ciudadanía supiera que son los que tienen los "cargos" dentro de cada partido los que eligen "a dedocracia" a sus propios compañeros de cargo para los mismos cargos y así nada cambie, seguramente les dieran la espalda. Luego logicamente desde los 2 partidos se diría que la abstención es muy mala y esas "zarandajas", falsa hipocresía; el poder de los partidos reside en unos pocos que nunca someterán su actividad política a cualquier evaluación objetiva. Siempre es mejor "vetar" a aquellos que nos molestan y premiar con la mano en el hombro al pelota ignorante por su silencio; pero eso sí, todo revestido de la mayor unanimidad y democracia.