jueves, 20 de noviembre de 2008

Esperanza

La actitud política de Esperanza Aguirre merece ser tratada con más detenimiento que el que yo voy a emplear aquí. No es por falta de ganas, sino por no aburrir. La presidenta de la comunidad de Madrid es una experta en tergiversar datos, darles la vuelta sin rubor y exponerles con la mayor naturalidad del mundo, como si ella fuera la portavoz de la mismísima verdad. Hay que reconocer que tiene cierto éxito en su empeño, especialmente entre las personas más sensibles al sensacionalismo y las menos informadas. Sólo es fiel a la tradición “pedagógica” conservadora.

La deriva que ha tomado su discurso se centra en transmitir las siguientes ideas:

- Soy la máxima representante del liberalismo en España.
- Para quien no lo sepa “liberal” viene de libertad.
- Los mayores liberales de la historia son grandes demócratas y gracias a ellos debemos los derechos humanos y sobre todo el libre mercado, que representa la garantía de justicia económica.
- Defender la iniciativa privada no significa ir contra lo público, de hecho los liberales son fervientes defensores de este sector.
- Eso sí, la gestión pública es derroche y la privada es eficacia.
- Los sindicatos sólo defienden y amparan a los vagos.
- El PSOE es un partido con un origen violento del que tiene que rendir cuentas.
- El PP no tiene nada que ver con el franquismo por lo que no tiene que rendirlas.
La cuestión es: ¿Calan en la sociedad estas ideas? Pues sí amigos.