viernes, 19 de diciembre de 2008

El método León de la Riva

Hace tiempo que Javier León de la Riva se ha ganado un comentario especial en este blog. En realidad hay que reconocer que ha hecho méritos más que suficientes. El contenido de esta entrada sería anecdótico de no ser por un detalle muy importante: se trata del alcalde de Valladolid. Un alcalde que lo es por cuarta vez consecutiva y con mayoría absoluta. En otras palabras, no estamos hablando de un personaje al estilo Vicente Martínez Pujalte, de esos que podemos despachar con tres párrafos y algo de guasa, sino de un político con una trayectoria muy sólida y con un estilo muy particular. Un estilo que lo queramos o no, le funciona muy bien.

¿Dónde está el secreto del éxito de Javier León? Si tan fácil nos resulta criticarlo, ¿Por qué es tan difícil vencerlo? Ninguno de los factores que juegan a su favor puede desligarse del contexto social en el que triunfa. Valladolid es, tópicos aparte, una ciudad conservadora (eso no quiere decir que los socialistas no tengamos nada que hacer, sino que nos enfrentamos a un gran reto). Veamos algunos de esos factores.

1. ES UN HOMBRE. No es un mérito claro, sólo un factor. Nuestra sociedad vallisoletana aún mantiene muy vivos los estereotipos machistas sobre el trabajo y la capacidad para tomar decisiones, especialmente entre las mujeres. Eso quiere decir que un candidato gozará de una mayor confianza de las votantes de centro e incluso parte de las de centro izquierda frente a una candidata. Lo pudimos comprobar las pasadas elecciones.

2. ES MAYOR. Nuestra sociedad está acostumbrada a rendir un respeto acrítico a una persona de más 60 años, como si la jubilación conllevara la prescripción de todos los errores pasados. La experiencia no se analiza, simplemente se valora. En Valladolid hay más gente de esta edad que en otras ciudades y es más fácil favorecer la identificación de los mensajes con el candidato.

3. RAICES. Es un argumento bastante paleto pero muy efectivo en una capital como la nuestra, en la que la mezcla social es baja y en todo caso proveniente en su mayoría de la propia Castilla. Léon de la Riva presume de conocer todas las calles de la ciudad por encima y por debajo del asfalto y eso abruma a muchos ciudadanos que aún creen que gobernar es eso.

4. CARRERA PROFESIONAL: Tiene una de las profesiones que más admiración generan entre la población aún hoy en día. A los médicos se les atribuye mucho mérito y se les da mucho agradecimiento. Además, al ser una profesión muy cualificada y estar bien pagada, no se disparan los recelos de quienes piensan que los políticos buscan en la política una forma de vivir mejor.

5. CARRERA POLÍTICA: Llegó de la mano Aznar y aterrizó en el Ayuntamiento tras ser procurador y consejero de la Junta. Tras cuatro legislaturas está más que legitimado como candidato. Entró por la puerta grande y ahí sigue.

6. INDEPENDENCIA. Por su carácter se ha ganado la fama de ser capaz al mismo tiempo de enfrentarse y ser respetado por su partido. Esta es una cualidad que los votantes de centro valoran muchísimo. Los ciudadanos en general perciben que el político piensa antes en su ciudad que en su partido. En este sentido hay que reconocer que una figura como la León de la Riva es una mosca... dentro de cualquier organización política moderna y no tendría futuro si empezara de cero. Sin embargo refuerza con esta actitud (que vende bien) la idea de que nadie lo puede chulear. Creo que el alcalde comparte con Rodríguez Ibarra este aspecto, por poner un ejemplo exitoso. Al mismo tiempo consigue también colar la idea de que alguien así debe ser insobornable.


7. CAMPECHANÍA. Este factor le hizo a George W. Bush ganarse la confianza de muchos americanos contra todo pronóstico en 2000. La gente se identifica con personas que no hablan de la forma en que lo hacen los políticos habitualmente. En castellano decimos “Al pan pan y al vino vino”. A León de la Riva le entiende todo el mundo. Sus frases son más cortas, emplea los tecnicismos en el momento adecuado para marcar distancias o despistar, sus razonamientos son simples y contundentes, no pierde el tiempo con detalladas argumentaciones intelectuales (“No se anda por las ramas”) y muy importante: nunca se acelera.

8. SERIEDAD. De la Riva dice muchas barbaridades y no se corta ni un pelo en insultar, pero lo hace de forma seria, como un abuelo enfadado. Si lo hiciera con sorna o simplemente con una sonrisa en la cara todo cambiaría. No importa tanto el contenido, si dice mentiras o exagera, lo que cuenta es que parece que está diciendo la verdad; sabemos perfectamente que la mayoría de la gente no contrasta la información. El tono de lamento no va con él porque sabe muy bien que el día que parezca que se queja de algo se le pondrá cara de perdedor, y como se suele decir: “Antes muerto que perder la vida”. Prefiere pasar por soberbio que por tonto.

Tenemos un alcalde que se ha ido forjando un personaje nada ambiguo. Explota su papel (cada vez con menos dedicación, todo hay que decirlo) y la gente sabe a lo que se atiene con él. De momento hay más gente a la que convence que no, aunque hagan menos ruido. En fin, sabemos lo que hace. ¿Qué se puede hacer para ganarlo? Lo dejaremos para otro día. No os aburro más por hoy.

3 comentarios:

LaPá dijo...

Buen análisis, Pedro.
¿Tendría el PSOE que encontrar un candidato con estas mismas características, para poder desvancar a De la Riva del trono?

Pedro Herrero García dijo...

En tu pregunta radica el asunto. Has dado justo en el clavo. No hay que olvidar que la política en nuestra sociedad de la información se mueve en dos niveles. Primero el estético, por lo que la respuesta sería SI. En segundo lugar el ideológico, es decir, una persona que además encabezara un proyecto sólido y que de verdad representara un cambio sobre lo que tenemos ahora, el PP. Lo primero es lo que la gente ve y en función de lo que vota, lo segundo sólo lo intuyen quienes tienen criterio y preocupación para ello y a quienes les daría igual el plano estético. Por desgracia en esto es fundamental primero parecer y después ser.

LaPá dijo...

Tal vez deba utilizarse entonces un buen combinado de ambas. Es decir, ofrecer el modelo que el pueblo solicita pero cargadito de nuevos ideales, introducidos poco a poco para no provocar un cambio radical que asuste y... "virgencita que me quede como estoy"... no?