viernes, 16 de enero de 2009

España, los españoles y el PP

España es actualmente uno de los países más desarrollados del mundo. No sólo se ha ido convirtiendo en una potencia económica según en qué aspectos, sino que también ocupa uno de los primeros lugares del mundo en calidad de vida. Frente a esta realidad estadística encontramos la realidad del subconsciente colectivo de los españoles, lo que podríamos llamar nuestra “mentalidad”, nuestros valores acerca del Estado, que guían nuestras opiniones y nuestras actuaciones como ciudadanos. Pues bien, todos los días obtengo pruebas de que en los últimos treinta años nuestros límites mentales no se han dilatado tanto como nuestra economía.

El próximo episodio de esta “crisis permanente” y siempre latente sobre el modelo de Estado, con permiso de la crisis económica, lo viviremos con un profundo debate en torno al papel de las comunidades autónomas y la descentralización. En este terreno (como en muchos otros) hay que hacer caso a George Lakoff cuando previene sobre la necesidad de no dejar que los conservadores propongan y guíen los términos de ese debate, como viene siendo habitual. En este sentido los progresistas debemos andar con pies de plomo para llamar a las cosas como realmente creemos que deben llamarse y no como el PP se empeña en llamar. A continuación indico cuatro de estos mensajes de la derecha para reformularlo a reglón seguido:

- “El PSOE quiere reformar la constitución”: El PSOE y otras fuerzas políticas y sociales ven la necesidad de poner al día nuestra constitución, no para convertirla en un instrumento al servicio del modelo socialdemócrata, sino a las necesidades de los ciudadanos de hoy en día.

- “Hay 17 Españas”: España es un país que se ha modernizado a gran velocidad gracias a su capacidad y sensibilidad para adaptar sus políticas de Estado a la singularidad de sus territorios. Debemos perfeccionar ese modelo entre todos.

- “Pactar con nacionalistas es pactar con enemigos de España”: Los nacionalismos recogen sentimientos del pueblo y tienen legitimidad. La gobernabilidad suele apoyarse en pactos porque en democracia la política es diálogo.

- “España cada vez pinta menos en el mundo”: España no tiene que “dar la nota” por el mundo, sino merecer el respeto de las demás naciones por el trato que dispensa a sus ciudadanos y su solidaridad con otros pueblos menos afortunados.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Pedro, soy Alberto:

Me parecen muy interesantes tus reflexiones. No obstante, y aunque no me suelo meter en política demasiado, pienso que llevo muchos años oyendo hablar a políticos de izquierdas y de derechas, progresistas y conservadores e incluso nacionalistas, de este país y, ciertamente, son muy poquitos los que llaman a las cosas como deben llamarse. Un ejemplo lo tenemos ahora, con motivo de esta crisis macroeconómica que nos afecta, en la que todo lo que nos parece a nosotros, para el gobierno no es así, pero porque no le conviene reconocerlo. Supongo que eso es lo que se llama estrategia política.
Pero esto ha sucedido en todas las legislaturas y todos llaman a las cosas como les conviene y en el momento que les conviene por simples cuestiones estratégicas.
Y no sólo sucede a nivel de gobiernos si no que también pasa a nivel de oposición, como bien dices en tu artículo.
Por supuesto yo censuro ambos comportamientos, pero soy consciente de que esto seguirá pasando y que seguiremos crispándonos continuamente con las definiciones que sobre multitud de asuntos y conceptos realizarán nuestros representantes políticos con tal de llevarse la contraria entre ello.

Un abrazo

Alberto

Pedro Herrero García dijo...

Me alegra mucho leer tu comentario y llevas razón en lo que expones, si bien creo que abres un tema algo distinto del quería plantear en mi entrada. Pienso que te refieres a la visión que mucha gente tiene de los políticos y de los partidos como si de equipos de fútbol se tratase; prometo escribir sobre eso lo antes posible.

En cuanto al lenguaje que se emplea en el tema de la crisis estoy convencido de que hay un aspecto que tiene poco que ver con el partidismo y mucho que ver con el sentido de la responsabilidad (o soy muy ingenuo, que puede ser). Creo que esta crisis no estaba en la agenda de nadie. Nadie tenía la bola de cristal. Es de índole internacional y por tanto un gobierno como el de España no tiene que temer una bajada de popularidad (inevitable por otra parte), que además se está reflejando en las encuestas (el PP sigue 3 puntos por debajo).

Alarmar a la opinión pública no sirve para nada. La crisis es ante todo un problema de confianza (así lo definen los expertos) y para insuflar confianza en los inversores y en los consumidores en general hay que medir muy bien las palabras para, SIN FALTAR A LA VERDAD, evitar que todos nos atrincheremos y se cree un efecto dominó. La bolsa es un buen ejemplo de ello, y al fin y al cabo en este sistema que tenemos todo acaba funcionando así. Las cosas valen lo que se paque por ellas y ahora no se está dispuesto a pagar mucho...
Un abrazo amigo

Anónimo dijo...

Hola otra vez Pedro. Pienso que tienes razón en que hay que actuar y comentar con responsabilidad en tiempos de crisis. Y sí, tienes razón que quizás me he desviado del tema...pero ya sabes que un tema lleva a otro y que inevitablemente cuando se plantea un tema o un debate, al final nos vamos por las ramas, si bien es verdad que no deberíamos, jaja.
Por otra parte, y para terminar, creo que no tienes razón en lo de que la crisis (aunque esto sea objeto de otro debate o discusión) no estaba en la agenda de nadie. De hecho, esta crisis se veía venir desde hace bastantes años, lo que pasa que ningún gobierno (tanto PSOE como PP) ha querido verlo ni saber nada de ella. Los que estamos metidos o estamos próximos al mundo del ladrillo sabíamos que esto iba a pasar aunque no sabíamos las consecuencias exactas, lógicamente.
Yo mismo, desde mi modesta perspectiva y admitiendo mi desconocimiento de la macroeconomía, pero aplicando una lógica aplastante, llevo unos seis años sabiendo y comentando con muchos amigos y conocidos que esto tenía que pasar y que ocurriría por las mismas razones que ahora se exponen en múltiples tertulias políticas en radio y televisión.
Creo que en este país, sin ánimo de que nadie se enfade, falta aún, mucho sentido común y sobra mucha picaresca, que tampoco es malo que exista, desde luego... pero, ¿Donde están las grandes promotoras y constructoras que tanto han construido por aquí? Pues se han ido a levantar sus construcciones en otros países en vías de desarrollo porque sabían que esto iba a reventar...
Bueno, que me enrollo y me podría estar páginas y páginas, jaja. Ya digo que es otro tema distinto y tampoco quiero desviarme mucho.

Un abrazo fuerte

Alberto

Pedro Herrero García dijo...

Hola otra vez
Con lo de que la crisis no estabe en la agenda de nadie me refería a la crisis financiera internacional (empezando por las hipotecas basura de USA...) y no a la crisis del sector inmobiliario español, pues en efecto, y en eso creo que todos estamos de acuerdo, todos sabíamos que se le venía llamando burbuja desde hace años por algo. Creo que en el caso de nuestro país la crisis internacional ha precipitado la caida en picado de la construcción, que ya venía estando maltrecha como dices.

Supongo que el querer condensar (admito que lo procuro) para no meter mucho rollo me lleva a economizar demasiado el lenguaje ;)) Menos mal que luego se puede rectificar con estos comentarios... y que hay personas que se los leen!
Me gusta "hablar contigo"
-Pedro