jueves, 11 de junio de 2009

Evolucionar o morir

Las elecciones al parlamento europeo, por si algunos no se han dado cuenta todavía, las ha ganado la abstención, y de calle. Lo que es lo mismo, las ha perdido Europa. Todos los análisis electorales pueden ser importantes pero son secundarios. La Unión Europea vive enmarañada en una crisis institucional provocada por su propia evolución, enfocada casi en exclusiva a lo económico, superada por su propio crecimiento que no ha sabido gestionar gubernamentalmente a tiempo. Cuando se ha querido poner en marcha una constitución para todos, la piedra angular para el desarrollo cívico de más de 450 millones de personas ya era muy tarde para entenderse. Más allá del BCE Europa sigue pareciendo difusa y compleja, aunque luzca más accesible y menos vieja.

El porcentaje de participación en España ha ido apagándose conforme hemos asimilado aquello de que “ya somos europeos”. Y lo hemos asumido muy rápidamente a decir verdad. Sabemos que las distancias con los alemanes y los franceses, con los ingleses o los italianos no son las de hace años, y ya consideramos que podemos darnos el lujo de tomarnos Europa a la ligera, como hacen muchos ciudadanos en estos países vecinos, es decir, pasando de ir a votar. Máxime si el objeto ya no es recibir, sino dar. Ya estamos acostumbrados a ir a las urnas. Hace treinta años merecía la pena sólo por vivir la experiencia, pero ahora... A uno lo hacen ir al colegio un domingo para cualquier cosa oiga.

Y yo me pregunto ¿Qué porcentaje de españoles sabe la diferencia entre diputados y senadores?, ¿Cuántos desconocen que a un alcalde lo votan los concejales y no los ciudadanos?, ¿A cuántas personas les queda claro lo que son las “competencias autonómicas”?, etc. Y entonces continúo: ¿Sabemos qué es exactamente la Comisión Europea?, ¿El Parlamento está en Bruselas o en Estrasburgo? o ¿Cada cuántos años se elige a los europarlamentarios? Es imposible valorar lo que se desconoce. ¿Hasta qué índices ha de bajar la participación para cuestionar la legitimidad del sistema?

No hacemos pedagogía social. Empleamos el término, aludimos a su importancia, pero no lo practicamos. Una sociedad democrática con una alta implicación ciudadana en su gestión asegura la propia democracia porque no se deja engañar, porque no cede derechos y porque vigila de cerca a sus representantes. Sin pedagogía no hay participación y sin ella triunfa lo cómodo, lo directo, la derecha. Es difícil hacer entender a la gente que el camino más corto entre dos puntos a veces no es la línea recta y a la Internacional Socialista no debería olvidársele la importancia de explicarlo. Recrearnos en nuestra historia y nuestros valores no nos hará ser más fuertes ante los desafíos de hoy y de mañana. Como siempre, evolucionar o morir.

2 comentarios:

Txofi dijo...

Generalizando... se puede hacer la sigueinte pregunta ¿En que nos beneficia o perjudica estar metidos en Europa? Varios puntos:
-Siempre estamos leyendo en prensa las típicas comparaciones y la mayoría de la veces siempre estamos en cabeza para lo malo (drogas, alcohol,...) y los últimos para lo bueno (trabajo...) pero eso queda a merced de los peridistas. Ya que sólo se cuenta lo que interesa.
-La llegada del Euro, no se como sería en otros paises, pero aquí en España fue abusivo. El redondeo consistió en quitar dos ceros a las pesetas (200pts=2 Euros) y sin exagerar.

Y se podrían numerar unas cuantas más...
Y además tenemos que votar...
Unos para hacer balance de lo "mal" que lo está haciendo el gobierno y otros para llevar la "calma" al pueblo...
Y se vota otra vez a los "mismos" por que sólo se veía a Rajoy y Zapatero en la tele tirándose trastos como hace dos años y eso que no eran los candidatos.

En serio a mi me pone enfermo hacer política a cuenta de lo negativo de otro, y siempre oir lo mismo... y siempre llevando la contraria sea lo que sea... Uno ya acaba harto... que si viaje en avioes militares, que si el otro roba, que si el otro a enchufado a no se quien... ya está bien.

Por eso a los que no estamos metidos en política, que nos dejen vivir tranquilamente, no nos metan miedos en el cuerpo innecesarios, que si tienen que pelearse por algo, que sea por una vida digna para todo el pueblo... y que ya sabemos como piensan para saber a quien hay que votar y cuando votar.

Pedro Herrero García dijo...

Creo que lo que planteas se puede decir más alto pero no más claro.

La política, nos guste o no, nos harte o no, está ahí y siempre estará marcando nuestras vidas. Para todo el mundo salvo para quienes la desprecian, es decir, los multimillonarios. Es evidente que podemos vivir de espaldas a ella y esa es una decisión responsable mientras no conlleve abandonar definitivamente nuestros derechos a utilizarla en defensa de nuestros intereses.
Porque está para eso, para utilizarla como instrumento para conseguir nuestros objetivos. La cuestión es clara ¿Cúáles son esos objetivos? Eso es lo que cada uno de nosotros debemos tener claro.

Mi tía dice que cada vez que tomamos una decisión debemos elegir lo que queremos perder. Siempre se pierde algo. Entrar en la Unión, formar parte de la moneda única, el proceso de Bolonia... Siempre vamos a perder algo. Las personas que toman esas decisiones están ahí porque las hemos puesto nosotros y esperamos de ellas algo. Si no nos convencen ya sabemos lo que hay que hacer. Nuestro propia sistema democrático es cuestionable, pero ¿Cuál es la alternativa?