domingo, 26 de julio de 2009

Abra la boca, señor alcalde

Es probable que la mayoría de los ciudadanos que acude habitualmente a votar cuando hay elecciones municipales no sepa lo que es una recusación y también es posible que buena parte de ellos se encuentren estos días de vacaciones o "desconectados" de la realidad local, pero la decisión del grupo municipal socialista de recusar al alcalde en el asunto "Valdechivillas" tiene un valor político muy significativo que no va a pasar inadvertido. Por primera vez en muchos años la opinión pública vallisoletana, aburrida de las polémicas de su alcalde, puede verse estimulada en un sentido opuesto al habitual. Acostumbrados como hemos estado a que el trabajo serio de la oposición en tantos y tantos asuntos haya quedado reducido a anécdota una vez despachado por el regidor, comprobamos ahora cómo cambian las tornas.

Cuando alguien reviste su estilo del color de la absoluta superioridad y lo hace desde el éxito, en este caso a golpe de mayorías electorales consecutivas, genera a su alrededor una corte de seguidores que sin complejos se apuntan como partidarios a quien lo hace posible. Sin embargo y a pesar de ello, a nadie le gustan los chulos. Se les aplaude si son de los nuestros, se les justifica por sus victorias, pero en el fondo... Esa fácil idolatría al triunfador puede parecer interminable, pero en realidad dura lo que dure el éxito. Apostar por Eddy Merckx debía ser muy fácil porque concebía la competición como la aniquilación de los rivales, pero a buen seguro que no todos sus seguidores llorarían cuando Luis Ocaña lo batió.

A muchos ciudadanos de Valladolid votantes de León de la Riva les puede pasar eso mismo, justo lo mismo que a algunos hinchas madridistas cuando aplaudieron al barcelonista Ronaldinho tras una exhibición de juego y actitud en el Bernabéu, que se rindan a la evidencia. Llueve sobre mojado para este alcalde, que se ve sin paraguas y con goteras en la unidad interna de su grupo, sumido en una inédita impotencia que despierta la expectación de todos. ¿Podrá digerir este plato? ¿Podrá incorporarlo a su dieta política para seguir cultivándose el mito sabiendo que es uno de tantos que le quedan? A estas alturas don Javier sí debería saber algo a ciencia cierta: El equipo de Óscar Puente va a seguir cocinando sin descanso con la materia prima que el alcalde deja, que es mucha. Le van a obligar a poner los cubiertos, a bajar los pies de la mesa, a recoger el pan si se le cae al suelo y a barrer las migas después, para recordarle que esa mesa y esa comida de la que tan alegremente dispone no son suyas, sino de Valladolid. De momento, tras catorce años de rabietas, exigencias y malos modo, al señor León se han atrevido por primera vez a castigarlo sin cuchara, simplemente porque se lo merece, y eso bien sabrán reconocerlo muchos de sus aficionados.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Espero y deseo que no pase inadvertido entre los ciudadanos, y que valoren realmente el sentido y destino de la recusación al alcalde. Ahora se está haciendo oposición con sentido, y en tiempo real, y respondiendo a sus salidas de tono y bravuconadas, con informaciones precisas y comentarios documentados; este es el camino, y tiene que acabar dando el resultado que todo buen trabajo merece.

La oposición municipal hará bien en reconocer el trabajo bien hecho del equipo de gobierno, pero siempre deberá denunciar alto y claro todo aquello contrario a los intereses de los ciudadanos vallisoletanos. Y la pelea constante de León de la Riva con la Justicia, a causa de utilizar la Administración a su antojo, nada tiene que ver con los adecuados intereses de la gran mayoría de los administrados. El proyecto de Valdechivillas gestionado por el hermano de la Concejala y amigo personal de León de la Riva, según su pública declaración, no sólo es innecesario; es que es contraproducente para el adecuado desarrollo urbanístico de Valladolid (repasar escritos de Javier Izquierdo), y para los intereses de los ciudadanos y contribuyentes vallisoletanos.Y apoyar y promover el proyecto de sus amigos, con la insistencia y descaro que lo está haciendo León de la Riva, va bastante más allá de lo que es razonable hasta para un político del PP. Y si Óscar Puente y el Grupo Municipal Socialista, no hubieran presentado esa recusación, habrían faltado a su obligación de velar por los intereses de la ciudad.

JAMV