martes, 29 de septiembre de 2009

Se busca Jefe de obra

No corren buenos tiempos para la política ni para los políticos. Precisamente por eso es el momento de las grandes políticas y de los grandes políticos. España ha pasado del superávit al déficit en sólo un año y muchos españoles están pagando en sus carnes los efectos de una crisis, que en algunos casos se explicará por las carencias estructurales de nuestro sistema productivo, pero que en otros se deben en gran parte a las decisiones que esas personas han tomado.

Este es el caso de muchos jóvenes que abandonaron sus estudios obligatorios antes de tiempo seducidos por la posibilidad de obtener ingresos trabajando en la construcción. Muchos de ellos se encontraron pronto adaptados a un trabajo que sólo requería de unas buenas dosis de entrega físicay que a menudo les reportaba altos ingresos extra al margen de sus escuálidas nóminas. Eso les animó a solicitar créditos (que les fueron concedidos) y a mantener un ritmo de vida por encima de sus posibilidades objetivas de mantenerlo a medio plazo. De esta forma se sintieron satisfechos y privilegiados por haber tomado una decisión que había transformado sus vidas y les había permitido dar el salto a la vida adulta sin vivir el trauma de algunos coetáneos. Ahora, se encuentran sin trabajo, atados a unos gastos fijos para los próximos 25 años, con la necesidad forzosa de habituarse al consumo racional, sin formación, en el mejor de los casos cobrando una prestación por desempleo con arreglo a su base de cotización real, sin plan B, impacientes y bramando contra los responsables políticos de un Estado que no entienden y les maltrata.

Y vuelvo al principio. si ya es difícil para cualquier gobierno explicar al pueblo las decisiones que se toma "por su bienestar", ¿Cómo hacer pedagogía con las situaciones derivadas de una mala orientación acadñemica y profesional?, ¿Cabe algo más que recurrir al tópico de evidenciar la importancia de de la educación en la formación de nuestros ciudadanos?

Nuestro país ha tenido que verse obligado por la necesidad para afrontar seriamente la reforma estructural del mercado laboral. No cabe la alusión al ajuste presupuestario, ni a la negociación de responsabilidades tpor competencias territoriales, ni a la globalización económica. Para ser competitivos necesitamos más flexibilidad, diversificar los sectores, más productividad, máxima calidad de los productos, y sobre todo una actitud consensuada de compromiso social. Sí. Es la hora de las grandes políticas y de los grandes políticos.

3 comentarios:

Luis Miguel Avendaño dijo...

Me gustan los escritos. Qué pena que este tipo de análisis no puedan estar en "prime time" en las teles y al menos nos enteráramos de lo que está pasando. Mientras el país está en la noche desmadrada, en Belén Esteban y con el fútbol a toda hora, nada NADA se puede esperar para solventar una crisis. Nos iremos pasando a la "sumergida" que es la que mejor funciona.

Txofi dijo...

Conozco algunos casos como el que comentas del obrero. De gente del "tanto gano, tanto gasto" y sin pensar nunca en mañana. Y de esos hay muchos. Y desde mi ignorancia política y económica, me pregunto... ¿Pero cuál es su culpa? ¿Haber pagado una millonada por una casa, que por parte del empresario constructor y del asesor bancario todo eran facilidades y garantias?... Mientras el empresario triplicaba o cuadriplicaba el precio de coste de la casa y el del banco conseguía una hipoteca que le hará devolver dos veces lo prestado...
Son ellos los que nos lo dan y los que nos lo quitan. Y ahora los empresarios piden facilidades para el despido, para EREs... y los bancos piden avales bancarios para no cerrar. ¿Y donde está el dinero ganado? ¿Mal invertido por sus ansias de seguir ganando?
Y como siempre quien paga el pato es el mismo y siempre se repetirá la misma historia...
Y dicen que lo peor ha pasado, ¿pero para quién?, si el paro va a seguir subiendo a cifras escandalosas.
Yo espero que esta historia acabe con perdices por el bien de todos y si es a corto plazo, pues mejor.
Buen día.

Pedro Herrero García dijo...

Vuestras reflexiones me animan a escribir, pero es difícil condensar el pensamiento. Hay varias cuestiones que alumbrarían un debate sobre ello:

1. El concepto de "obrero" en la sociedad actual.
2. El estado de los derechos de los trabajadores.
3. La apuesta de los gobernantes por una verdadera formación profesional.
4. La influencia de las entidades bancarias en nuestras vidas.
5. La diferencia entre el margen de autonomía real que nos queda a los ciudadanos en este sistema y el el margen de autonomía que creemos tener.

Procuraré incitar al debate transformando los puntos anteriores en preguntas:

1. ¿Ha muerto el movimiento obrero?
2. ¿Se respetan los acuerdos laborales?
3. ¿Por qué se usa la educación como arma política cortoplacista y no como asunto de Estado?
4. ¿Hay alternativa a los bancos?
5. ¿Qué podemos hacer para cambiar las cosas?