martes, 16 de febrero de 2010

Aprender de la crisis

Me temo que demasiada gente no está aprendiendo nada de esta crisis. Da igual cómo y cuánto pueda afectar la situación a cada persona. Apenas percibo análisis que no sean retrospectivos, estén sesgados o contribuyan a aumentar el clima general de desconfianza hacia el futuro. El conjunto de la sociedad necesita sacar algo en limpio, ideas con las que construir el mañana y el pasado mañana. De nada sirve esperar a que escampe, que es lo que parece que estemos haciendo la mayoría de nosotros.

Salir de esta situación sin garantías de que estar previniendo la próxima no nos servirá de mucho. Nos estaremos resignando a la lógica de los ciclos económicos como quien espera la llegada de la nieve. Varias claves merecerían ser tenidas en cuenta como puntos de consenso para la toma de grandes decisiones:

- Las grandes finanzas afectan a millones de ciudadanos de países enteros, pero los estados apenas ejercen control sobre las consecuencias de sus operaciones.
- Un sistema público fuerte de protección social es caro de mantener pero garantiza que las personas más desfavorecidas no sufran desamparo.
- La tasa de desempleo entre los trabajadores sin cualificación profesional duplica a la de quienes se han especializado.
- Lo más vulnerable y precario de nuestro sistema laboral es el empleo.
- Cálculos oficiales aseguran que el 20% de nuestra actividad económica es opaca.
- Miles de personas ven truncada su formación profesional, su acceso o su retorno al mercado laboral por la falta soluciones a sus necesidades de compatibilidad con sus circunstancias personales.
- La financiación de las actividades de emprendedores y de empresas depende mayoritariamente de entidades privadas.
- Siguen existiendo los paraísos fiscales.
- No se puede educar para el siglo XXI con medios del siglo XX.

Trabajadores, empresarios y administración deben sentar las bases para que prime la legalidad sobre el interés particular. Cada cual debe acatar las consecuencias de acuerdo a su grado de responsabilidad y la clave es precisamente la responsabilidad. Algunos trabajadores pueden verse en la triste necesidad de tener que prestar sus servicios sin cotizar a la seguridad social, pero ningún empresario puede justificar la necesidad de evadir impuestos. Los usos y costumbres no se cambian de la noche a la mañana, pero la responsabilidad se aprende.

4 comentarios:

FERNANDO GAREA dijo...

Estoy de acuerdo, Pedro. Sería tremendo que de esta crisis no sacáramos lecciones para que no se vuelva a repetir una situación igual.

namor dijo...

Me ha gustado mucho tu artículo Pedro. Vales mucho y espero que podamos contar contigo para mucho más.
Carlos Román.

Pedro Herrero García dijo...

Es un orgullo que un gran periodista como Fernando Garea comente mi post, pero no lo es menos que un viejo conocido como carlos Román también lo haga. Gracias a ambos

Anónimo dijo...

Anda léete este artículo y tras el síncope que te va a dar vete penseando si cuando llegue tu hora vas a huir o vas a matar:

http://blogs.lavanguardia.com/berlin/el-saqueo-de-grecia-preludio-de-grandes-acontecimientos/

Vienen tiempos oscuros, más oscuros que nunca.