martes, 30 de marzo de 2010

Las chispas del afilador

El devenir del caso Palma Arena y el inminente levantamiento del sumario Gürtel apuntan un negro futuro para Mariano Rajoy, que no necesariamente para las aspiraciones electorales de su partido. Es fácil intuir que más ingredientes en la coctelera que los estrictamente judiciales y que tienen que ver con la lucha de poder en el PP. Es probable que este asunto marque el tiempo político hasta la antesala de las elecciones municipales y autonómicas y lo haga de forma impredecible.

Primero Valencia, luego Madrid, ahora Baleares. Castilla y León aguarda. ¿Qué novedades se presentan? Intuyo que quien mejor lo puede saber es Esperanza Aguirre, hasta ahora indemne en esta tormenta. La siempre dispuesta lideresa, que tan pronto se enfunda el maillot de líder del Tour, canta el cumpleaños feliz a Rubalcaba o se echa unos tiros con Gasol, según interese captar la atención de las cámaras en cada momento, ha tenido meses para prepararse ante la lenta resubida de la marea. Sabe que caso Gürtel puede hundirla o encumbrarla y que debe desligarse de la suerte de Rajoy en este viaje, para bien o para mal.

Pocas personas en España pueden dudar a estas alturas de la capacidad de Aguirre para aglutinar fuerzas (ya sean políticas, económicas, jurídicas o mediáticas) y es completamente lógico temer que la mera sombra de sospecha hacia su administración en la actividad de la trama no provoque la guerra preventiva en los términos más furibundos. Quién sabe si Garzón escribirá un prolijo ensayo al uso si finalmente queda apartado de la Audiencia a manos de Falange. Si la piedra de la justicia puede hacer su trabajo en Madrid, el sistema puede echarse a temblar. De momento ya se sienten las primeras chispas, las de las hachas que se acercan al afilador, aunque Rajoy permanezca hierático.