sábado, 7 de septiembre de 2013

El valor de las guarrillas

Tranquilos, no he plagiado nada al inimitable Sostres. Es que estoy aún reponiéndome del impacto televisivo de anoche, cuando tuve ocasión de ver un ratito uno de esos programas de reportajes que tan pronto te hacen sentirte invitado a una boda gitana como detective tras la pista de un narco. Ayer tocaba entender la sexualidad de los adolescentes y jóvenes de nuestro país y claro, desde el punto de vista político y educativo el asunto tiene su miga.

El resumen del reportaje es un clásico: “Si un chico se acuesta con muchas chicas es un máquina, pero si es al revés es una guarra”. ¿Qué es lo que más me llamó la atención pues? Sin duda alguna los valores. Los valores de algunas familias que han pagado mucho dinero para formar a sus hijos y a sus hijas. A los unos de una manera y a las otras de otra. Ya sabéis que noes lo mismo peras que manzanas que diría Ana Botella.

En el sofá del salón de de una familia bien, la mamá conservadora a la par que moderna, nos presenta a su prole de niños y niñas, de 21 años para abajo. El mayor reconoce que ya no es virgen, lo cuál mamá entiende, por ser mujer de los tiempos que corren. El que un chico se acueste con alguna no es un problema, para eso están las “guarrillas”, coinciden en señalar, al tiempo que dejan claro que ninguna de ellas habita esa casa. Para una mujer llegar virgen al matrimonio es muy bonito, dice una de las hijas, al tiempo que asegura sobre las “guarrillas” que haberlas haylas.

Las cositas claras y el chocolate espeso. La mamá nos aclara que el problema es de la escuela pública (que no conoce) y de los valores que enseña, porque eso de la igualdad ha hecho mucho daño a la sociedad, confundiendo entorno a la naturaleza de hombre y mujer, tan distinta como es fíjese usted. Los unos a esparcir semilla y las otras..., depende. Las otras son las que tienen la culpa de todo; depende de lo guarrillas que les hayan enseñado a ser en la escuela, en casa, o en los dos sitios. ¡Qué suerte ser chico y así no ser pecador!