jueves, 15 de enero de 2015

¡Que se jodan!

En los tiempos que corren el debate sobre la remuneración de los cargos públicos es uno de los que más se presta a la demagogia barata. Aun así, creo que sí, que le echaré valor y me atreveré a opinar: ¡Claro que es una auténtica vergüenza lo que cobran algunos y algunas (para lo poco que se lo merecen) y más en una situación económica como la que estamos atravesando! Es sin duda un asunto que debe regularse por ley de otra manera y cuanto antes.

Es una barbaridad, por ejemplo, que los alcaldes puedan fijarse su propio salario si cuentan con mayoría absoluta en el consistorio. Es ilógico que un alcalde, aunque sea de una gran ciudad, cobre más que el presidente del gobierno. No me parece que sea nada difícil alcanzar entre todos los partidos un gran acuerdo respecto de un sistema de retribuciones que sea aceptado como razonable por el conjunto de la sociedad.

Lo que me parece inaceptable es pretender conjugar dos objetivos que a menudo se presentan como compatibles sólo porque suena a música celestial: prestigiar la política como actividad de responsabilidad social y defender que los cargos públicos tengan que cobrar el salario mínimo, a modo de "escarmiento" o como una especie de "medicina para la empatía". ¿De verdad ambas cosas son compatibles? ¿Deben serlo?

Queremos políticos preparados académicamente, con idiomas, expertos en su campo. Que sepan lo que es ganarse la vida trabajando, que tengan una trayectoria laboral contrastada y a ser posible un prestigio profesional antes de acceder al cargo. Les exigimos que se dediquen en cuerpo y alma a sus responsabilidades, que sean modelo de honestidad y que tengan asegurado un puesto al que volver cuando, mejor pronto que tarde, les mandemos a su casa. ¡Faltaría más! Pero que lo hagan por poco dinero, y si lo hace gratis mejor. ¡Que se jodan!

¿Qué sentido tiene condenar a los gobernantes a la precariedad de la que tienen el deber de librarnos a los demás? Si hay un camino para institucionalizar definitivamente la corrupción en todos los ámbitos de la sociedad, este sería un buen primer paso, y no lo digo yo, ya lo han dicho muchos antes.